Una reciente investigación muestra que el Hipotiroidismo subclínico materno puede contribuir a la aparición de características de Trastornos del Espectro Autista (TEA)

Los investigadores encontraron que los niveles prenatales elevados de la hormona estimulante del tiroides (TSH) y la reducción de los niveles de tiroxina libre (T4L) en mujeres, están asociadas con mayores puntuaciones en la escala de Autismo, AOSI (Autism Observation Scale for Infants) a los 12 meses de edad.

Los investigadores midieron los niveles de hormona tiroidea en las muestras de suero prenatales de 180 madres en la cohorte EARLI.

La cohorte EARLI es una cohorte de embarazo de alto riesgo formado por madres de un niño con TEA que fueron seguidos desde el inicio de un posterior embarazo.
La mayoría de las muestras de suero prenatales fueron tomadas durante el segundo trimestre.

Desarrolladores AOSI han observado que a mayor puntuación AOSI a los 12 meses, mayor es la probabilidad de que un niño recibirá un diagnóstico de autismo a una edad mayor.

Una puntuación de 7 o más en la puntuación AOSI se ha sugerido como punto de corte inicial potencialmente útil.
En la cohorte general, los investigadores identificaron 56 niños que tenían una puntuación total AOSI de 7 o superior.

“Ninguna de las madres tenía ambas hormonas fuera de las normas clínicas”, los investigadores advierten; los niveles de TSH eran 0,35-3,30 uUI / mL, y los niveles de T4 libre estaban dentro de 0,56 a 1,64 ng / dL.

Sin embargo, las madres cuyos hijos tenían una puntuación total AOSI de 7 o más tenían concentraciones de TSH materna más altas y concentraciones T4L materna más bajas en comparación con la cohorte de referencia.

De hecho, dentro de estos rangos normativos, una duplicación de las concentraciones de TSH aumenta el riesgo de que un niño que tiene un AOSI de 7 o superior en un 35% (riesgo relativo ajustado [RR] = 1,4).

“No creemos que haya pruebas suficientes aún, para recomendar que los médicos comiencen a mirar los resultados de las pruebas de TSH y T4 libre, con el fin de asesorar a las madres sobre las posibilidades de que su bebé vaya a tener TEA,” advierte el Dr. Burstyn

“Después de eso, todavía tendremos que mirar a otros estudios más amplios, a ser posible con las mediciones de las fluctuaciones en las hormonas de la tiroides durante el embarazo, para llegar al punto en el que podríamos hacer recomendaciones sobre el tratamiento.”
El estudio fue presentado en la Reunión Internacional para la Investigación del Autismo (IMFAR) 2015. Resumen 19238. Presentado 14 de mayo 2015.

Fuente original del artículo: Medscape

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